Música para bebés

Una línea central de nuestro proyecto pedagógico es Música para bebés, dirigido a niños y niñas entre 0 y 36 meses. Comparte con tu hijo/a una experiencia distinta y ayúdale a aprender un lenguaje universal, igual que haces con sus primeras palabras.

 

Nuestra pedagogía, basada en la Music Learning Theory de Edwin Gordon, respeta el natural desarrollo del bebé y refuerza el vínculo entre padres e hijos, a través del canto y la psicomotricidad.

 

Filosofía pedagógica

Nuestro trabajo se basa, fundamentalmente, en la Music Learning Theory del pedagogo Edwin Gordon. Para Gordon, la música es un lenguaje que se aprende del mismo modo que la lengua materna; por esta razón se adquiere mejor cuanto antes se expone el niño a los estímulos que le permiten construir ese lenguaje. El lenguaje musical, como el verbal, se aprende a través de la experiencia física, de la vivencia directa en conexión con nuestras emociones.

 

 

La clave es poder acceder a una colección de estímulos musicales (escalas, melodías, ritmos, etc.) lo suficientemente variada, que nos permita ir identificando las diferencias y la relación (sintaxis) entre los distintos elementos del lenguaje musical.

 

Cómo funciona nuestra metodología

La base de este trabajo es la experiencia corporal y emocional de la música, de un modo instintivo e informal, mediante canciones y ritmos extraídos de un repertorio propio de esta metodología. Durante la clase de música:

  • se canta,
  • se marcan los ritmos (con percusiones corporales e instrumentos sencillos),
  • se mueve todo el cuerpo, para sentir la música de forma completa,
  • se escucha (la música, pero también el silencio),
  • se evita al máximo la palabra hablada; sólo nos comunicamos con música.

A partir de dicha experiencia, se irá estructurando la comprensión del lenguaje musical en todas sus dimensiones: ritmo, melodía, armonía, movimiento… A diferencia de otros sistemas de iniciación musical, evitamos introducir conceptos del lenguaje musical que atraen a los adultos, pero significan muy poco para los niños de estas edades.

 

En su lugar, potenciamos la interiorización (audiation, según Gordon) de los intervalos y los ritmos binarios/ternarios, a través de:

  • las canciones, ya sean melodías (songs) o secuencias rítmicas (chants) con sílabas y entonaciones expresivas;
  • los patrones (patterns) rítmicos y melódicos derivados de las canciones, que se presentan de forma simple y asequible al desarrollo cognitivo del niño/a.

Los estímulos musicales se acompañan de juegos, danzas y actividades que favorecen la psicomotricidad del niño/a. A través de pañuelos, saquitos, paracaídas, telas elásticas, aros…. se refuerza el desarrollo psicomotor del niño/a, y se visualizan en el espacio algunos parámetros musicales (agudo/grave, lento/rápido, fuerte/suave, formas musicales…).